La conciliación bancaria consiste en comprobar que cada movimiento del banco tiene su reflejo correcto en la contabilidad. Hacerla con frecuencia convierte el cierre en una revisión, no en una investigación.
1. Trabaja con una periodicidad fija
No esperes al final del trimestre. En negocios con bastantes movimientos conviene revisar semanalmente; con menos volumen puede bastar una revisión quincenal o mensual.
2. Identifica primero los movimientos claros
Empieza por transferencias con concepto, recibos domiciliados y pagos vinculados a facturas. Deja para el final agrupaciones de TPV, Stripe u otras pasarelas que requieren un desglose adicional.
3. Separa ventas, cobros y comisiones
El ingreso neto en el banco no siempre coincide con la venta. Cuando una plataforma descuenta su comisión, registra por separado la venta bruta, la comisión y el importe neto cobrado.
4. Revisa duplicidades y pendientes
Comprueba facturas contabilizadas dos veces, cobros sin factura, pagos personales o movimientos todavía pendientes de identificar. Mantén una lista breve con responsable y fecha de revisión.
5. Cierra con un informe útil
Además del saldo, revisa clientes pendientes de cobro, proveedores vencidos y movimientos antiguos sin resolver. Así la conciliación aporta información para gestionar, no solo para contabilizar.
